Cristhian Barneond, cocinero en el buffet del casino del Cosmopolitan de Las Vegas, se despierta todos los días a las 6 a. m. y espera para ver si el Cosmo lo llama para trabajar. Pero el casino lo necesita cada vez menos a medida que el turismo se desacelera.
“Si no llaman antes de las 8 a. m., eso significa que no hay trabajo”, dijo.
Barneond, originario de Guatemala, ha trabajado durante nueve años en la industria de casinos de Las Vegas y también es delegado sindical del poderoso Culinary Union del estado. Ese empleo de clase media le permitió a él y a su esposa comprar una casa en la ciudad.
Para ayudar a pagar las cuentas, Barneond tomó un segundo empleo en una tienda de ropa en un centro comercial por US$ 13 la hora. Pero sus horas en la tienda también han disminuido.
Está buscando ofertas en el supermercado, vendiendo cosas extra en Facebook y consintiendo un poco menos a sus tres perros rescatados y a su gato.
“Todo va hacia atrás ahora”, dijo.